Ensalada de espinacas, fresas y vinagreta balsámica
La ensalada de espinacas, fresas y vinagreta balsámica es una receta fresca, ligera y llena de sabor, perfecta para comer sano sin complicarte. El contraste entre hojas verdes tiernas y fresas de Cuna de Platero crea una combinación irresistible, con un aliño suave que lo equilibra todo.
En Cuna de Platero nos encanta demostrar que, con ingredientes de calidad y de temporada, lo sencillo puede ser espectacular. Esta ensalada es ideal como entrante o como cena ligera, y queda lista en pocos minutos.
Ingredientes
- 120 g de espinacas frescas
- 200 g de fresas
- 40 g de queso fresco o queso tipo feta (opcional)
- 25 g de nueces o almendras laminadas
- Sal y pimienta negra al gusto
Para la vinagreta balsámica
- 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- 1 cucharada de vinagre balsámico
- 1 cucharadita de miel (opcional)
- 1 pizca de sal
Paso a paso
Paso 1: prepara los ingredientes
Empecemos lavando los ingredientes: lava bien las espinacas y sécalas con cuidado para que mantengan su textura crujiente. Lava las fresas, retira el pedúnculo y córtalas en mitades o cuartos, según el tamaño.
Si vas a usar frutos secos, tuéstalos en una sartén sin aceite durante 2–3 minutos. Este paso potencia el aroma y aporta un toque más “gourmet” sin esfuerzo.
Paso 2: haz la vinagreta balsámica
Mezcla en un cuenco el aceite, el vinagre balsámico, la miel (si la usas) y una pizca de sal. Remueve hasta que emulsione y quede homogénea.
Prueba y ajusta el equilibrio: un poco más de aceite si la quieres más suave, o unas gotas extra de balsámico si buscas un sabor más intenso.
Paso 3: monta y aliña justo antes de servir
Mezcla todos los ingredientes: coloca las espinacas en un bol, añade las fresas, el queso desmenuzado y los frutos secos por encima.
Aliña con la vinagreta en el último momento y mezcla con suavidad para no romper las hojas. Así la ensalada queda en su punto de frescura y textura.
Consejos útiles
Trucos de cocina
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Fresas bien protagonistas: corta las fresas justo antes de montar la ensalada para que conserven su jugo y frescura. Así evitarás que suelten líquido de más y que las espinacas pierdan firmeza.
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Contraste perfecto: añade un toque de miel a la vinagreta para equilibrar la acidez del balsámico y potenciar el dulzor natural de la fresa. Ese contraste dulce–ácido es el secreto para que el sabor quede redondo y muy agradable.
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Hazla plato único: incorpora pollo a la plancha, salmón ahumado o garbanzos cocidos si quieres una versión más completa. Ganarás saciedad sin perder la frescura ni el espíritu ligero de la receta.
Preguntas frecuentes
¿Puedo prepararla con antelación?
Puedes dejar preparados los ingredientes por separado con unas horas de antelación, guardándolos en la nevera bien tapados para conservar su frescura.
Lo más recomendable es montar y aliñar la ensalada justo antes de servir, ya que así las espinacas mantienen su textura crujiente y la fresa conserva todo su jugo.
¿Qué queso combina mejor con espinacas y fresas?
El queso fresco o el queso tipo feta son opciones muy equilibradas, ya que aportan cremosidad sin restar protagonismo al sabor natural de la fruta.
También puedes optar por queso de cabra suave o mozzarella, siempre buscando un queso de sabor delicado que armonice con la vinagreta balsámica.
¿Se puede hacer sin frutos secos?
Sí, los frutos secos son totalmente opcionales y puedes eliminarlos si lo prefieres o si tienes alguna intolerancia.
Como alternativa, puedes añadir semillas de girasol, calabaza o sésamo para mantener un toque crujiente sin cambiar el equilibrio de la ensalada.
Conclusión
Esta ensalada de espinacas, fresas y vinagreta balsámica demuestra que, con ingredientes frescos y de calidad, es posible crear platos sencillos pero llenos de sabor. El contraste entre la suavidad de las espinacas, el dulzor natural de la fresa y el toque ácido del balsámico consigue una combinación equilibrada, ligera y muy apetecible.
Es una receta versátil, rápida y perfecta para cualquier momento del día, ya sea como entrante o como plato ligero. En Cuna de Platero apostamos por disfrutar de la fruta también en recetas saladas, fáciles de preparar y pensadas para cuidarte sin renunciar al placer de comer bien.

Tiempo de preparación: 15 min

Raciones: 2



